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Renata Juncadella

«El trabajo de Renata se anida en las tensiones entre la tradición del lenguaje simbólico y el juego de la imaginación o la fantasía.»

Renata Juncadella

Argentina 1999

Renata Juncadella (Buenos Aires, 1999) es artista visual y fotógrafa. Es egresada de la carrera de dirección de fotografía en la Universidad del Cine y desde el 2018 desarrolla su práctica artística en la pintura.

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El trabajo de Renata se anida en las tensiones entre la tradición del lenguaje simbólico y el juego de la imaginación o la fantasía. Sus imágenes proponen una narrativa que dialoga con el inconsciente colectivo, recuperando escenas arquetípicas en donde la presencia de una amenaza es constante y cada elemento está cargado de un significado oculto.
Las pinturas de Renata son imágenes visionarias, imágenes oníricas que podrían ser referencia de escenas de películas que no existen pero que ella visualizó en su cabeza. Así como su obra está nutrida por el realismo mágico de la literatura, su formación como directora de fotografía se manifiesta en la composición, en el uso de la luz, y el punto de vista de las imágenes. Su obra funciona a partir de una revisión de imágenes del pasado y dialoga con esos mitos esenciales que tienen tal poder arquetípico que constituyen eternos valores para la humanidad. Se nutre de los elementos de tradición religiosa, alquímica y esotérica que simbolizan la realidad espiritual que se esconde detrás del mundo visible. En su mitología personal, las mujeres encarnan personajes arquetípicos que se enfrentan a insignias heroicas de lucha o entrega total ante un sacrificio que tienen que hacer. Los escenarios liminales no pertenecen a ningún espacio o tiempo identificable, y siempre hay un elemento siniestro que nos aleja del mundo cotidiano. La naturaleza acompaña cada pintura simbolizando esa realidad espiritual que nos rodea y que aguarda nuestra comprensión. Las mujeres, como hechiceras, saben cómo acceder a ese poder y están dispuestas a sacrificarlo todo para alcanzar las leyes eternas y animar la vida profunda de la psique. En otras palabras, se puede sentir la intuición que detrás de la metáfora, hay algo más que una sustitución ornamental de la realidad.