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María de la Vega

«Mi trabajo es el resultado de un proceso de búsqueda interna, relacionado con las imágenes que encuentro en mis meditaciones diarias.»


María de la Vega

Argentina 1972

Spirĭtus dlV es el seudónimo de la pintora María de la Vega. Buenos Aires, 1972.
Profesora Nacional de Bellas Artes (2002) Especialidad Pintura. Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón (I.U.N.A.).
Se formó con Salvador Costanzo, Alfredo Portillos, Rubén Locaso entre otros.

Lleva adelante desde el 2002 el proyecto literario experimental online DIAS y las convocatorias de arte Correo “Milagros” y "Paz" además de continuar trabajando en forma individual.

Ha ampliado su formación con Karina Peisajovich, Juan Doffo, Luis Felipe Noé, Eduardo Gil, Mario Grinbaum, también ha realizado seminarios con Gonzalo Aguilar y Hernán Khourian.

A partir del 2014 lleva adelante CENIT7 en su taller particular, un microespacio autogestionado para clases de artes visuales y muestras, donde ha organizado y gestionado 14 exhibiciones de diferentes artistas.



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Su participación en salones y exposiciones desde 1996 la ha llevado a formar parte de diferentes muestras en centros de arte en el exterior como Ukama, en España, La Peña Art Performing Cultural Centre en Berkeley, California, Feria Lineart, en Gante, Bélgica; en EXTRA- Museo de Arte de la Universidad Nacional, Bogotá, Colombia y también en museos de Argentina, como el Museo de Artes “López Claro” de Azul, Museo de Bellas Artes "Emilio Pettoruti" de La Plata, Museo de Bellas Artes de Luján, Museo Catedral de La Plata, Museo de Bellas Artes de Tres Arroyos, Museo de Bellas Artes de Salta, Museo de Artes Visuales de Trelew y Museo de Arquitectura y Diseño de Buenos Aires. (MARQ).

En el 2017 fue seleccionada para formar parte de la muestra MÚLTIPLE RETORNO AL OJO RECEPTIVO, homenaje a Julio Le Parc, en torno al emplazamiento de su obra Desplazamiento (1967) en El Cultural San Martin.

Sus obras forman parte de colecciones privadas en Buenos Aires, USA, Suiza y España.

En 2019 su proyecto “Refugios y Deseos” fue seleccionado en la convocatoria de artes visuales de El cultural San Martin para abrir la temporada expositiva. Fue seleccionada también en el Salón de Artes Visuales en la ciudad de Cáceres, España y en el Salón de Artes Visuales del Fondo Nacional de las Artes.

Forma parte del acervo del MARQ – Museo de Arquitectura y Diseño de Bs. As.

A partir del 2020 integra la colección permanente de abstracción geométrica del Museo MACBA de Bs. As.

Mi trabajo es el resultado de un proceso de búsqueda interna, relacionado con las imágenes que encuentro en mis meditaciones diarias, con un aspecto espiritual y poético, con mi cuerpo y el mundo que me rodea.
Si bien, desde siempre estuve ligada a la geometría, pasé por etapas experimentando con otras formas de representación; pero siempre volvía a las básicas y a la perspectiva.

Me interesa el proceso de elaboración de la obra, más que el resultado final.
El vacío, el silencio y la incidencia del tiempo sobre la materia, funcionan en mí como motores importantes en el desarrollo de mi labor artística, que es en parte autorreferencial y se encuentra cargada de simbolismos.

Este aspecto simbólico y un aspecto social de la realidad cobran importancia en mi trabajo a través del uso de algunas claves, ya sea en la composición en sí, en la paleta de colores e incorporación de texturas, en los títulos de las obras o en la elección de algunos materiales adicionales y también en la realización de videos de corta duración.

Desde el 2017 estoy investigando el uso de textiles manufacturados por mi, como recursos lineales dentro y fuera del bastidor.
Frecuentemente utilizo elementos que he encontrado y guardado durante algún tiempo o que están en desuso.
Actualmente elijo la pintura acrílica como técnica para pintar sobre tela. En referencia al color, tengo diferentes épocas. Me interesa el color simbólico, cómo influye en las emociones y utilizo la saturación como forma de tensar y poner en alerta la mirada.
Desde hace unos años, opté por llamarme de otra manera, sentí la necesidad de estar vinculada con mi trabajo desde un nombre que pueda representarme, un factor importante para mí, en el origen de la identidad como pintora.
Luego de un período de introspección, llegué a la conclusión que estaba dejando de lado el contacto con mi parte racional, dándole espacio a otra voz, la de mi espíritu. Surgió llamarme entonces, Spirĭtus DLV.